19 dic. 2016

La Chipita y la gente linda

Hace poco más de un mes volvimos de EEUU con el Oski. Fue un viaje precioso, entretenido, estuvimos en la playa, en Disney, con amigos antiguos y generosos, con personas tristes y felices, compramos, comimos, vimos las elecciones con dolor de guata hasta las 3 de la mañana, anduvimos por carreteras desiertas planeando qué hacer si se nos aparecía una persona en la mitad de la noche en la mitad de la calle (atropellarla y huir era mi plan, yo creo que Óscar le quería clavar un cuchillo en el cerebro, pero nunca me enteré).
Yo cumplí mi sueño de ir a Whole Foods, él de manejar un Mustang. Nos quemamos poco, vitrineamos mucho. Nos hicimos reír mutuamente. Una de mis partes favoritas fue la de jugar a "Y ahora qué está haciendo la Chipi?". En el auto, todos los días, yo hacía la pregunta y Oscar respondía. "La Tufa se acaba de despertar, se está estirando y ahora va a seguir durmiendo", "Mmm, yo creo que Mario Yepes (uno de sus sobrenombres) está enojada porque vino José Gaturro (vecino non grato) a robarle su comida y ahora le hace ambuuuu-jjjjjjj", "La Pipa Estévez debe estar persiguiendo amigos imaginarios", "Yo creo que Luisa ha dormido todo el dia", "Mariana se está peinando para ir a carretear"... y así nos la pasábamos cagados de la risa todos los días imaginándonos en qué andaba la ridícula, con sus sobrenombres infinitos. Yo estaba tan feliz allá que en algún minuto me di cuenta de que la única alegría de volver estaba en poder tocarle su guatita suave. Quería volver para comprarle choritos. Hacer que me agarrara la mano con su manito nerviosa para que se pudiera comer el bendito chorito como si fuera la primera vez en meses que tomaba agua después de vivir en el desierto. Quería volver para instalarle una puertita en la logia para que pudiera entrar a la casa a cualquier hora cuando salía a carretear. Quería volver porque después de meses de adecuarse y aprender a conocerse, ella y Óscar finalmente se querían. Óscar la echaba de menos y llegaba ansioso a la casa a saludarla. Ella lo llamaba para comer y había aprendido a recibir cariño en la guatita gracias a él.
Y volvimos. Y no estaba.
La gente, linda siempre, decía que tuviera fe y paciencia, que iba a volver. Esperamos un día. Ella siempre salía, pero siempre volvía apenas yo la llamaba. Era raro. Pusimos carteles toda la tarde del domingo. El conserje del edificio de atrás nos dijo que la conocía perfecto, que siempre la veía tratando de cazar pajaritos. Nos reímos. "Las gatitas son un poco prostitutas, mijita, pero vuelven, no se preocupe" me dijo una vecina del mismo edificio. Nos fuimos más tranquilos. Esa noche lloré mucho menos.
En la mañana del lunes me despertó un llamado. Todos saben que duermo hasta tarde, era obvio que alguien se había aguachado a la Tufita Marina y me estaba llamando para avisarme. "Te llamo por el cartel. Y me da mucha pena decirte esto pero yo la vi el jueves, en una jardinera, le quise hacer cariño y me di cuenta de que estaba muertita. Tal vez la puedas encontrar todavía". Bajé medio dormida, medio en pijama, medio llorando. Revisé cada edificio, hablé con los niños que estacionan autos. Nadie sabía nada. La niña me escribió por whatsapp. "Hablé con mi pololo que se  acordaba del edificio, te mando la ubicación". Finalmente doy con el edificio. El conserje conversaba con un vecino y me hizo esperar mucho rato. Le dije que estaba buscando a una gatita, que me dijeron que la habían visto en este edificio muertita. Por lo menos voy a poder ver su guatita suave una última vez, enterrarla junto al Pío, al Melón, a la Chanchi y la Pipina.  "La boté a la basura, señorita".
Y fue mucho más gráfico que eso la verdad.
Y pasaron 3 semanas y yo no fui capaz de desarmar mi maleta. Creo que era una forma de negarme a aceptar que así había terminado ese viaje, y que mi Copuchita ya no estaba.
Todos me han llenado de cariño, amor y preocupación últimamente. Gente que tal vez nunca conoció a la Chipina más que por fotos. Gente que no me ha visto en años. Hasta gente que no me conoce en persona. Y estuve muy reacia a decir bien qué pasó porque era muy fome, pero quería que conocieran la historia para entender más mi pena; que para algunos parece tan irracional (qué pena lo es en todo caso) y para otros tan obvia; pero sobre todo para agradecerles a los que empatizan, justamente por esa empatía infinita, maravillosa y ese cariño que crea lazos con quienes usualmente no los tenemos. Gracias por los abrazos virtuales y amor real que nos demostraron al gatito y a mí. Y a los que me quieren regalar lápices para que le ponga más color, no tienen idea de lo que se pierden por no saber amar a un animal.
Y cada dia tengo mas claro que ningún animalito se merece terminar en la basura.
Gracias a todos 



20 oct. 2016

Comunacha


Comunacha te escupo
en tu camino a la plaza


Comunacha te digo
con mis dos manos sangrientas


Comunacha y tu mierda
de liberar a las masas


Como un hacha te mato
con mis palabras punzantes


Comunacha abortista
que el Señor te perdone


Comunacha marxista
con ojos para los pobres


Comunacha upelienta
y tu canción de libertades


Comunacha,
en tu vientre
crucificamos a Cristo.


4 sep. 2016

Cual Hitler (Poema 2)

Yo escribo con todos los monos
que usted, leyendo, comprende
-reconoce y valora-
y así usted se entretiene
y yo logro lavarle la cabeza de a poco
sin que usted se dé cuenta
¡pues soy toda graciosa!

Y me lleno de 7 millonadas de aplausos
mientras, transversalmente,
le introduzco en el mate
mis creencias sociales,
mis demencias privadas,
mis romances polares,
mi doctrina cristiana.

Usted ríe con ganas
(yo disfruto cual Hitler
destrozar sus verdades
dominar su ideario
y adecuarlos a MÍ)

¡Soy malvada, soy mala!

Lo mejor de este mote
es que usted sigue leyendo,
con conciencia total de que cada palabra
me hace ama y señora
de una de sus neuronas

Usted no puede parar.
Usted no puede parar.
USTED NO PUEDE PARAR.



Hombre golpea brutalmente a perro



Ninguno de nosotros quiere ver esto. Jamás querríamos que nuestros hijos lo vieran. En presencia de una cosa así, todos haríamos lo posible por salvar al perrito, y, muy probablemente, le querríamos sacar la chucha al weón (aunque después decidamos no hacerlo). Porque en el fondo, todo ser humano, salvo que sea un psicópata, tiene la tendencia natural (o tal vez socialmente desarrollada, no sé) a no querer hacerle daño a otro, y más aún, a cuidar al más débil. Nadie quiere ver a un niño siendo golpeado, a una mujer siendo violada, a un hombre siendo acuchillado. Incluso cuando no hagamos nada al respecto, cualquiera de estas situaciones nos produce un rechazo automático. Tal vez no todos lloremos de impotencia, tal vez no todos queramos andar por el mundo rogando compasión, pero todos coincidiríamos en que la persona que hace este tipo de cosas es un criminal o, al menos, un antisocial. 

En presencia de esto, nadie se atrevería a llamar sentimentales a quienes queremos defender al perrito, ni nos mandaría a preocuparnos de "cosas más importantes", no tendríamos que deshacernos en explicaciones de por qué el actuar del hombre del video está mal. Porque todos sabemos que está mal. Nadie nos llamaría radicales, ni creería que le estamos imponiendo nuestro pensamiento al mundo. Claro, salvo el hombre del video, quien podría perfectamente acusarnos de eso. Efectivamente, le estamos imponiendo la obligación de respetar a un ser que siente, que sufre, al que le duele, que vive y que puede dejar de vivir por lo que él hace. Nadie, salvo el psicópata y aquel que piensa como él, justificaría la acción del video alegando que alguna vez, en alguna era de la historia humana, era natural que el hombre torturara y matara perros. Nadie incluiría entre sus argumentos a los grupos indígenas que a veces deben comer perro para sobrevivir, ni las islas desiertas, ni los colmillos. El hombre del video tiene manos, manos que le sirven para golpear y matar, ¿es obligación que las use para eso? Nadie tampoco se atrevería a mencionar que los gatos también golpean y matan pájaros y ratones, porque, lógicamente, los gatos no son nuestro referente moral. Por fortuna tampoco lo son los leones que comen cebras. Nadie con un poco de inteligencia acudiría al argumento de que Hitler amaba a los perros, y que, por lógica, cualquiera que ame a los perros se convierte automáticamente en Hitler. Afortunadamente, nadie sacaría a relucir el igualmente importante sufrimiento del suelo que el hombre pisa, o de las pulgas que fueron golpeadas cuando se golpeaba al perrito. Nadie, en su sano juicio, usaría esos argumentos, porque todos sabemos, en nuestro sano juicio, que son muy malos argumentos. Y que, al final, nada justifica el actuar del maldito del video. 

Si alguien le dijera a cualquier de los que vimos el video que luego la piel del perrito fue usada para producir un abrigo maravilloso y abrigado, ¿alguno de nosotros querría comprarlo? ¿Por qué no? Si el ser humano necesita abrigarse, y puede morir de frío. Ah, porque hay otras formas de abrigarse. Sí, hay otras formas. Muchas, mucho más baratas, y claramente millones de veces más compasivas. ¿Para qué optar por suplir una necesidad mía con un producto que claramente va en contra de mis principios? ¿Por qué habría yo de destinar mi plata a una industria que genera un daño cuando puedo optar por tantas otras que, tal vez no lo eliminan del todo, pero sí lo minimizan?

Las vacas, los chanchitos y los pollos pasan por lo que pasó este perrito a diario. A diario. Una y otra vez, y nacen y viven así, y así mueren. Y continúan naciendo para morir. Si ninguno de nosotros quiere ver esto que le pasa al perro, la solución no es no ver el video , sino dejar de participar de la industria de abrigos de piel de perro que el protagonista del video tiene. Porque a ninguno de nosotros, por suerte, tampoco nos importa que el hombre se quede sin trabajo.


12 may. 2016

Colún: el horror del sur






Este comercial me indigna tanto. Me indigna porque es mentira, porque no es que esté levemente alejado de la realidad, sino que muestra el escenario precisamente contrario a la realidad. Me indigna porque no implica aumentar la saturación de la imagen para que la fruta se vea más bonita, atenuar las arrugas de una modelo con Photoshop para que una crema parezca más efectiva o hacernos llorar con la relación arreglada de un padre y un hijo para que nos den ganas de comprar un vino para brindar con la familia.

La leche no cae del cielo como la lluvia, no está en la atmósfera como el aire ni avanza naturalmente desde las montañas como los ríos. Para obtener leche se necesita inseminar a una vaca, que esté 9 meses preñada, que para un crío, que NO PUEDA alimentar a su propio crío, que siga con las ubres enchufadas a una máquina durante gran parte de su vida, que a su crío lo transformen en carne (es decir, que lo maten, para los que aún creen que los animales se transforman en carne de alguna forma mágica sin ser asesinados), y hacer esto una y otra vez durante toda su vida, no corriendo por el pasto, no haciendo el amorcito con un toro de vez en cuando. No. Forzada. Hasta que claro, ya no produzca tanta leche, y le llegue la hora, al igual que a sus hermanas y a sus hijos, de pasar por la pistola de "sacrificio". Con

Pero entiendo que disfrazar la realidad es la pega de la publicidad. Y que odio por igual todas las cajas de leche con imágenes de campos perfectos, empaques de queso con vacas sonrientes, o envases de yoghurt forradas con terneritos al lado de sus mamás. Lo que hace este comercial peor que los demás es que la gente lo ama.

Así es como REALMENTE se obtiene la leche:




























2 mar. 2016

Ya, bueno, somos feminazis



Ya, bueno, somos feminazis.

Somos feminazis porque la muerte de Marina y María José nos recuerda que nunca podremos caminar tranquilas por la calle. Que todos los días de nuestra vida, sin importar si somos jóvenes o viejas, delgadísimas u obesas, si andamos con burka o minifalda, correremos el riesgo de que nos violen, de que nos maten, de que nos tiren en una bolsa al mar.

Somos exageradas porque el chiste de Caroe nos recuerda justamente eso: que los hombres LA PONEN, como quien pone una vela en una torta, como quien pone una bala en un cuerpo, porque el hombre nace con un arma, y nos han culpado toda la vida por cada disparo. Que la ropa que nos pusimos, que salimos muy tarde, que nos emborrachamos, que le sonreímos al desconocido, que elegimos viajar y conocer el mundo en vez de cultivar una mente estrecha.

Somos cuáticas porque a Zamudio lo mató el machismo. Y a Marcelo Lepez, y a Lawrence Partida, y a Claudio Olivares. A todo ellos y tantos más los mató el machismo que sólo concibe un tipo de hombre, un solo rol para el hombre. 

Somos colorientas porque el comentario de Gumucio nos recuerda que no importa cuán inteligente seamos, cuánto hayamos aportado a un movimiento social, qué tanto hayamos luchado por llegar a donde estamos, nuestro valor siempre va a estar en nuestro cuerpo, en la cara bonita, en el pelo brilloso; que las mujeres nunca vamos a poder más que eso. Nos recuerda a aquel hombre que nos dice 'gorda asquerosa' como el peor insulto, cuando no le regalamos nuestra atención por el simple hecho de estar ahí, parado, deseándonos y odiándonos a la vez, ocupando el espacio que se ha ganado por ser hombre. 

Nos enojamos por chistes, por comerciales, por tweets, porque nos cansamos de reírnos, porque simplemente no es gracioso escuchar obscenidades al oído en cada paradero, tener que ver penes forzosamente en vivo desde los 12 años, y por whatsapp ahora a los 30. No es gracioso que los hombres puedan encontrar el amor en Tinder y que si las mujeres estamos ahí no podemos esperar que nos traten con respeto. No nos reímos porque estamos chatas de ser enrolladas porque un beso significa amor para nosotras, y de ser calientasopa porque un beso significa sexo para los hombres. Siempre es nuestra culpa. No nos reímos porque estamos chatas de ser putas por ser sexuales y cartuchas por ser recatadas. De siempre irnos con un calificativo sin importar qué cosa decidamos hacer.



Somos dramáticas porque la Monica Lewinsky es puta, porque la Kenita Larraín es puta, porque la Vale Roth es puta, porque la que aborta es puta, porque la que no quiere hijos es puta, y la que tiene muchos es puta. Y todos los hombres que las acompañan son simplemente... hombres. Y pueden matarnos por ser putas.



Somos alharacas no sólo porque nos están matando a nosotras, sino porque es el machismo el que manda a los hombres a la guerra, a que se maten entre ellos, el machismo es el que los hace suicidarse por no poder cumplir con lo que el machismo espera de sus machos, el machismo el que los deja sin la tuición de sus hijos, sin asientos en el metro, con trabajos indignos y peligrosos. El machismo el que los hace creer que son simples monitos incapaces de razonar, el machismo el que los oprime a ellos también, y todavía no se dan cuenta.













Ya, bueno, somos feminazis, pero sólo porque buscamos un genocidio mental que evite que se siga asesinando gente. 









5 sep. 2015

Poema 1

A Richi

A mí, don Nicanor

me enseño que no hay pa qué
poner todo ordenado

Y si me como un(a) tilde
o escriboapretao
es porque así vomito,
así voy al baño

Que las letras provienen de la médula!
Que las comas forman parte del sudor!
Y que no hay manera de correrse si un día se deciden a atacar

Que llegan sin aviso, y se quieren adueñar
de cada centígramo de pierna,
y de la frente al anular

Así que, mijo mío, cabro mío,
escriba con el suero, escriba en la pelela.
Escriba y escriba;
que no le gane ni la pasta, ni la goma, ni el teclado, ni la esquela.

19 ago. 2015

You are not alone


Deep in that dark filthy cage,
Trembling in cold and fear,
Slammed against that metal truck,
Crammed with all your peers,
Walking in that narrow corridor,
With shouts behind the door,
Facing the bodies of your friends,
On the killing floor.

Even in these moments, 
We wanted you to know,
That we see you, we hear you, we feel you, we love you,
That you are not alone.

They took you from your family,
And stuck you in a testing place,
They snatched you from your mommy,
Before she touched your face,
They sent you to the circus ring,
To amuse the laughing crowds,
They stripped you off your hair and skin,
And threw you on the ground.

But even in these moments, 
We wanted you to know,
That we see you, we hear you, we feel you, we love you,
That you are not alone.

One day, on this ravaged Earth,
When blood and tears subside,
Everything will be so calm,
And green from side to side.
Animals like me and you,
Will share this place in peace,
And there will be no suffering,
Just joy and love and ease.

But until that day is here,
We’ll meet on the Rainbow Bridge,
Where there will be no difference, 
‘Tween man and cow and pig.
We’ll hug and kiss and play all day,
Just like children do,
And then we will apologize,
For what we did to you.

And even in these moments, 
We wanted you to know,
That we see you, we hear you, we feel you, we love you,
That you are not alone.
You’re not alone,
Even when you’re gone.


12 ago. 2015

No te enamores de una persona curiosa

La moda de los "no te enamores de" es un poco apestosa. Pero este es bacán. Así que le damos espacio en este blog enojado y amoroso a lo más cliché de lo cliché, porque ser cliché a veces es cool.


No te enamores de una persona curiosa. Querrá saber quién eres, de dónde vienes, cómo es tu familia. Mirará todas tus fotografías y leerá todos tus poemas. Vendrá a cenar y hablar con tu madre acerca de cómo su curiosidad le ha enseñado cosas muy útiles. Te pedirá que explotes cuando estás enojado y que llores cuando estás herido. Te preguntará qué significa esa ceja levantada. Querrá saber tu comida favorita, tu color favorito, tu persona favorita. Te preguntará por qué. Va a comprar esa cámara que te gustó, prestará atención a esa banda que amas en caso de que haya un show cerca, te llevará ese suéter al que le sonreíste una vez. Aprenderá a cocinar tus comidas favoritas. Los curiosos no se conforman con el exterior, desean el interior. Ellos quieren lo que te hace pesado, lo que te hace sentir incómodo, lo que te hace gritar de alegría, ira, y de angustia. Su piel se convertirá en páginas en las que aprenderás a derramar tu ser. No te enamores de una persona curiosa. No dejará un suspiro sin explicación. Querrá saber qué hizo exactamente, qué hizo para que la amaras. Año, mes, día, semana “¿A qué hora fue? ¿Qué dije? ¿Qué hice? ¿Cómo te sentiste?“ No te enamores de una persona curiosa, porque he estado allí. Desabrochará tu camisa y leerá cada cicatriz, cada marca, cada curva. Explorará cada una de tus extremidades, cada órgano, cada pensamiento, cada ser.

— Fragmento, autor desconocido.




1 ago. 2015

Lo que la muerte de Cecil puede enseñarnos sobre la empatía


La trágica muerte de uno de los leones más queridos de Zimbabue, Cecil, ha generado indignación a nivel mundial. Y con razón. Es muy difícil comprender por qué alguien querría matar a una criatura tan increíble. El dentista estadounidense que cazó a Cecil con arco y flecha habría pagado 55 mil dólares para obtener el permiso para matar un león. Lo registros indican que Cecil fue atraído con una carnada hacia las afueras del parque nacional Hwange para ser cazado. Esto porque es ilegal cazar dentro de dicho parque.

La muerte de Cecil es sin duda devastadora. Pero conlleva un cuestionamiento más profundo: ¿estaríamos contando esta historia si se hubiese tratado de cualquier otro león? Aproximadamente 600 leones son asesinados anualmente en actividades de caza deportiva. En una declaración, el cazador de Cecil indicó:

"Lamento profundamente que mi participación en una actividad que adoro y que practico de manera legal y responsable haya tenido como resultado la desaparición de este león".



Este león. Si hubiese matado a cualquier otro león, o a cualquier otro animal, quizás nunca nos hubiésemos enterado de esta historia. Pero Cecil tenía un nombre. Tenía una personalidad. Era querido.

¿El hecho de tener un nombre hace la vida de un animal más valiosa? Todos los leones tienen un carácter único. Todos tienen seres queridos. Todos pueden tener cachorros, como Cecil. Pero sus muertes no saldrían en los titulares.

Querámoslo o no, una característica innegable del ser humano es que nos preocupamos más por quienes conocemos que por aquellos con quienes no tenemos mucha relación. Con Cecil nos damos cuenta de que de solo saber el nombre de un animal, ya nos sentimos conectados con él. Entendemos que él es un alguien

Pero, ¿y si fuésemos capaces de extender nuestra compasión hacia los animales que no conocemos?



¿Y si el cazador, al verse enfrentado a otro león desconocido en su próximo "paseo", reconociese que cuando se trata de valorar la propia vida, todos los leones son Cecil?

Nuestra tendencia a favorecer el bienestar de quienes conocemos por sobre el de aquellos que nos son extraños puede parecer normal. Pero cuando se trata de lo que es justo, la familiaridad puede transformarse en un imán que arruina nuestra brújula moral.

Si Cecil no hubiese sido famoso, ¿sus últimos minutos habrían sido más fáciles? Tal vez para nosotros, porque a veces la compasión duele. Pero no habrían sido más fáciles para Cecil, y ciertamente el hecho no habría dejado de  ser un gran error.

Si estamos de acuerdo con el punto anterior, ya eso sería argumento suficiente para terminar con la caza deportiva de todos los animales. Pero hay algo más. 

Lo cierto es que cerrar los ojos ante la maldad no le alivia el dolor a otros, solo nos protege de sentir nosotros ese dolor y además nos impide de detenerlo.
El mundo entero está indignado, y con razón, ante la muerte de Cecil. Todos concordaríamos en que su vida era más valiosa para él que el momento de placer que el cazador pudo haber sentido. ¿Cómo podríamos comparar esas dos cosas? 

Existe un sentimiento de indignación similar en algunas partes del mundo con respecto a comer perros. Ciertamente un momento de placer culinario no puede justificar la matanza de alguien como Lassie. Tal vez si ellos tuviesen la relación que nosotros tenemos con los perros, podrían entenderlo...

¿Qué pasa entonces con aquellos animales que no conocemos, aquellos que no tienen nombre? Si los llegásemos  a conocer, ¿nos perturbaría también la forma en que son tratados? 

En las áreas de India en las que las vacas son sagradas, las personas no logran concebir que en otras naciones seamos capaces de transformar estos animales de naturaleza tan gentil y curiosa en hamburguesas. 

También tenemos a los cerdos, que más comúnmente vemos en la sección de cecinas del supermercado, que pueden ser maravillosas mascotas. 

Si alguien ha tenido la fortuna de tener un cerdito como mascota, puede comprobar que estos animales son tan o más sociables que los perros. Muchas de las familias que han adoptado uno lo consideran parte de la familia, y terminan siendo incapaces de pensar en comérselos y rechazando la industria de la carne en su totalidad. Lógico, si los cerdos mueven la cola cuando están felices, reconocen y responden a su nombre y pueden ser muy cariñosos.

Las industrias que usan a los animales como productos saben que tendrían mucho que perder si nos dijeran que el individuo del que se hizo la salchicha en nuestro plato se llamaba Margarita, que era tímida e introvertida, pero que amaba profundamente a sus lechones. Los animales de la industria de la carne no tienen nombre. Son números. Pero no por eso dejan de ser individuos únicos.

Este león nos importa. La muerte de Cecil nos importa. No porque sepamos su nombre, sino porque la vida y la dignidad de cada individuo importa. 

Entonces ¿es posible lograr un mundo en el que extendamos nuestra compasión hacia todos los individuos, humanos y animales? Claro que sí. La compasión es como un músculo, entre más la ejercitamos más fuerte se pone. Y esa fortaleza puede modificar tradiciones, industrias y, más importante, vidas. 


Todos los días tomamos decisiones que inciden en el bienestar de individuos que no conocemos. Lo que compramos, la ropa que usamos y, sobre todo, lo que comemos. Para crear un mundo más gentil y amable, solo necesitamos tomar conciencia del poder que tienen nuestras elecciones diarias de transformar (y ojalá mejorar) la vida de los animales. 


Texto traducido de 
http://www.onegreenplanet.org/animalsandnature/what-cecil-the-lions-death-teaches-us-about-empathy/. Si estás de acuerdo, por favor comparte. 

20 jul. 2015

La más valiente de todas

Tengo una amiga que es la más valiente de todas. Ha sabido reconstruir su vida una y otra vez. Se fue a viajar sola por el mundo por casi un año. Ha tenido cincuenta trabajos distintos, todos entretes, todos extraordinarios, y en todos ha sido seca.

Tengo una amiga que es la más valiente de todas porque ama y perdona sin preguntas. Ríe y llora sin temores. Es como si el amor fuera el único camino que conoce. Como si el rencor se hubiera muerto hace años y el fantasma de él no quisiera siquiera acercarse a ella. Debe ser porque es la más valiente de todas.

Mi amiga, además de valentía, lleva en los hombros diez historias tristes, cien consejos calmos, mil tips de cocina, un millón de palabras suaves. Lleva una mochila pesada, pero sabe muy bien cómo llevarla. Es que parece que además es la más fuerte de todas.

Yo creo que ella es la más valiente de todas porque nunca está sola. Nos lleva a nosotras en las manos, a sus hermanos en el pecho, a su Simón en el alma, a su madre en la sonrisa. Nadie quiere alejarse de ella, y ella tampoco nos deja.

Tengo una amiga que es la más valiente de todas. Me gustaría tanto parecerme a ella.



10 jul. 2015

Nadie sabe

Nadie sabe de ti y de mí. De que somos un nosotros.

Nadie sabe de nuestro lenguaje secreto, de lo mucho que conversamos, o mejor dicho, de lo mucho que te converso yo. Que lo pasamos tan bien juntas, aunque seamos tan distintas, que hemos aprendido a querernos a pesar de nuestras distintas tradiciones, de nuestros idiomas diferentes, de nuestros gustos de comida tan opuestos.

Nadie sabe que muchas veces lloro al lado tuyo, porque sabes acompañarme en silencio, porque sabes decir nada mejor que todos los demás.

Nadie sabe que a veces es al revés: que me despierto yo en la noche y te escucho llorar, y se me estruja el corazón imaginando que estás sufriendo.

Nadie sabe lo mucho que me río por tu culpa; o que a veces me quedo mirándote y tu carita perfecta me hace acordarme de que existe Dios. Nadie sabe tu lugar favorito de la casa o la forma en que pones las manos cuando quieres dormir. Que te encanta mirar por la ventana y gritarle a los bichos que te vienen a molestar. Tu fascinación por el agua, la manera en que subes la escalera o el rincón que te gusta para jugar a la escondida. Nadie sabe todo eso. Tú no se lo cuentas a nadie.

Nadie sabe lo mucho que me quieres, lo mucho que me necesitas, lo mucho que me buscas. Solamente yo. Y a veces me creo la muerte por eso.

Nadie sabe de ti y de mí, solo tú y yo. Y a veces pareciera que ni tú sabes de ti. No, eso es mentira, eso es lo que la gente quiere creer. Que tú no te sabes y que por ende no me sabes a mí, pero sí. Tú nos sabes a las dos.

Cuando uno tiene una mascota, nadie más que ella y uno sabe lo que ella y uno son.


19 jun. 2015

Geografía

Llevas el mundo entero en tu vientre
La ONU hace su meeting anual
en esa frente de ti.
Y yo imbuida
de cada uno
de tus océanos.
Y yo esperando
el fin de ese
mapa político,
de las fronteras tuyas
en cada rincón.

Llevas las banderas
─todas─ en tus manos.

Todas las naciones
hacen festividad en tu nariz.

Turista una,
embobada entera
con la voluntad absoluta
de morder oeste,
de arrancar poniente,
de poseer el sur.

Esperando paciente
montañas y lagos
comunas-parque
nación-estado
país-ciudades,
hogar,
hogar.



7 jun. 2015

Allin Munay: sentir bien, querer bien, amar fuerte


¿Imaninantataq Sumaq Kausay?
Por Javier Lajo

En su propuesta del 2 de octubre del 2006, el hermano Evo Morales, Presidente de todos los indígenas del continente, hablando sobre el ‘Sumaq Kausay’, dice: Construyamos una verdadera comunidad de naciones sudamericana para ‘vivir bien’; y luego define: “Vivir bien, es pensar no sólo en términos de ingreso per-cápita sino de identidad cultural, de comunidad, de armonía entre nosotros y con nuestra madre tierra”. Y en otra parte remacha: “Nosotros -los indígenas- no creemos en la línea del progreso y el desarrollo ilimitado a costa del Otro y de la naturaleza... tenemos que complementarnos... Debemos compartir”. Esto para muchos que subestiman la grandeza y potencia de nuestra cultura andina puede parecer... ¿Poesía indígena?, ¿romanticismo?, ¿buenos deseos?...

Veamos ahora brevemente la estructura “filosófica” que explica y da coherencia al ‘Sumak Kausay’ o ‘Allin Kausay”. Es parte principal de la antigua escuela del Qhapaq Kuna y su pedagogía práctica del Qhapaq Ñan o ‘Camino de los Justos’.

Es cierto que antiguamente en la confederación del Tawantinsuyu no existió una institución educativa institucionalizada o ‘escuela’ andina separada de las otras instituciones sociales, similar a la que existe hoy en occidente, en donde al niño se le separa de las actividades productivas-económicas, pero también “domesticas”, para fundamentalmente enseñarle la ‘lecto-escritura’ y que así pueda acceder a la ‘cultura de los libros’ y pueda avanzar individualmente en el aprendizaje de la cultura y la ciencia. En la cultura occidental la división social del trabajo tiene un corte fundamental entre el trabajador manual y el trabajador intelectual, y esto determina un tanto el ‘super-elitismo’ de los intelectuales y la suerte de los niños en su forma y estilo de educarse en la ‘escuela’ como institución ‘aparte’. En todas las culturas esto no ha sido igual, sociedades como la Inka, Maya o Azteca, han sabido manejar la creación, acopio, sistematización, almacenamiento y transmisión de la sabiduría y el conocimiento, según sus propias y particulares formas de dividir el trabajo social. Pero este es otro tema, aquí solo queríamos precisar que en nuestra cultura andina la forma de educar a nuestros niños ha sido (y sigue siendo de alguna manera) un tanto diferente en dos sentidos: El primero es que los educandos aquí se acercan mas a la sociedad productiva-reproductiva, en vez de alejarse en una ‘institución educativa’ aparte, y el segundo es que los educandos al no estar divididos entre ‘manuales’ e ‘intelectuales’, no entran en una dinámica elitizante y de privilegio, o por lo menos la formación de categorías o jerarquías entre los educandos es de otro tipo muy diferente a la creación de “aristocracias intelectuales”.

Ahora solo vamos a referir algunos principios de nuestra ‘sabiduría educativa’ (1) y dejaremos para futuros artículos el tema de la ‘tecnología educativa’ o sistema del ‘Qhapaq Ñan’ y su estructura ‘pedagógica’ milenaria que nos enseña los secretos de la Pachamama o madre natura a través del principio de la vincularidad (2).

Hace ya varios años, el hermano quichwa del Ecuador, Luis Viteri Gualinga, desde las oficinas del BID, transmitía un documento titulado “Visión Indígena del Desarrollo”, en donde cuestionaba el concepto de “desarrollo”, no solo como inútil para la cosmovisión indígena, sino “altamente peligroso”. Visto bajo los cristales indígenas, el ‘desarrollo capitalista’, por sus vínculos con los principios ambiciosos y angurrientos del ‘lucro y la ganancia’, puede matar la vida sobre el planeta. Y eso es lo que esta pasando. Entonces no solamente es altamente peligroso para los indígenas, sino que por eso mismo los conceptos de ‘desarrollo’ y ‘progreso’ combinados con ‘lucro’, ‘ganancia’, ‘especulación financiera’, ‘operaciones offshore’, y otros conceptos de la economía moderna, tienen significados de veras perversos para toda la humanidad. Pero, ¿ alguien podrá parar y ponerle fin a esta senda apocalíptica?

El Allin Kausay, que está compuesto por los términos: ‘Allin’, que es ‘buenísimo’, ‘magnifico’, ‘esplendido’ y el ‘Kausay’, que es ‘vida’ o mejor aun ‘existencia’; se pude traducir primariamente como: “espléndida existencia”. Viteri Gualinga dice que “... por la diversidad de elementos a los que están condicionadas las acciones humanas que propician el ‘sumak kausai’, como son el conocimiento, los códigos de conducta éticas y espirituales en la relación con el entorno, los valores humanos, la visión de futuro... Visto así, constituye una categoría en permanente construcción”.

El Allin Kausay, ‘esplendida existencia’ o ‘ vivir bien’, es un principio importante de la disciplina o ‘modo de vida’ andino-amazónico, que se inicia con el Allin Ruay, o el ‘hacer bien’ las cosas, es decir, ‘hacerlas realmente’ y para esto se precisa que cada cosa surja o ‘devenga’ de un equilibrio de pares proporcionales, que es como se comprende el orden natural en la sociedad indígena. La oposición complementaria y proporcional o ‘Yanan-Tinkuy’ entre ‘las paridades’, por ejemplo del calor-frío, la luz-oscuridad, lo alcalino-ácido, lo masculino-femenino, etc, es lo que produce “el existir real” de las cosas en movimiento, como la vida, el buen clima, la paz, la armonía, el trabajo, etc.; en cambio también puede surgir la des-proporción o desequilibrio de los pares y este es un deterioro del Allin Kausay que es lo que crea situaciones anómalas, pero no por eso ‘malas’, las enfermedades, las tempestades, el dolor, el desempleo, etc, es decir todo lo que nos hace sufrir. El ser humano comprendiendo este comportamiento del medio natural, propicia entonces el llamado “equilibrio h’ampi” que es el arte de saber encontrar el ‘justo medio’ según el momento y la circunstancia, en este complejo juego o trama de fuerzas pares que predeterminan cualquier situación del ‘kausay’ o ‘existir’. No esta demás señalar que en este ‘hacer bien las cosas’, el ‘punto medio’ entre los pares de fuerzas no es lo mismo que el ‘justo medio’, aquí en las culturas indígenas, debe haber un equilibrio entre los criterios cuantitativos, pero también cualitativos, que es lo que diferencia a la lógica indígena de la occidental que es una lógica prioritariamente cuantitativa, lo cual deviene de su paradigma de origen en ‘la unidad’ y no en ‘la paridad’ que es el paradigma indígena. Así el criterio de verdad no se da por dogmas idealistas como es la costumbre del occidente, pero menos por la simple práctica, sino por la búsqueda y el encuentro del ‘equilibrio h’ampi’.

El ‘Ñan’ o Camino, o búsqueda del criterio de verdad en la cultura indígena de los andes, es simbolizada por una diagonal, en runa simi o quechua se dice ‘Ch’ekkalluwa’, cuya traducción literal es ‘línea de la verdad’, por eso mismo el “Qhapaq Ñan” o Camino de los Justos, esta construido sobre una recta diagonal que traza un ángulo de 45° del eje norte-sur y que cubre gran parte del hemisferio, recta encima de la cual están construidos nuestros principales templos milenarios, teniendo como centro la ciudad sagrada de Tiwanaku. Pero el Allin Ruay, o ‘hacer bien’ solo cubre uno de los tres ‘Pachas’ de la cosmovisión Inka: el del Kay Pacha o mundo ‘de aquí y de ahora’. Y es que el Kay Pacha también es producto del equilibrio del par fundamental o ‘Hanan Pacha-Uku Pacha’, que son dos mundos en movimiento sucesivo y permanente contractivo-expansivo, dinámica que los Mayas conocían como el ‘estado Ollin’. Esta dinámica ‘Ollín’ o ‘Yanan-Tinkuy’ (en Quechua), es la que construye el ‘aquí y el ahora’. Para simplificar diremos que el ‘presente’ es producto del equilibrio o ‘encuentro’ entre el ‘pasado’ y el ‘futuro’ o lo que es ‘casi’ lo mismo entre el Hanan Pacha y el Uku Pacha, ambos también identificados con los principios del Allin Yachay o ‘pensar bien’ y el Allin Munay o ‘sentir bien’, respectivamente.

De esta forma el equilibrio pleno para el Allin Káusay es producto del justo medio entre el ‘sentir y el pensar’ y en donde el criterio de ’verdad’ (o Ch’ekka) es la conciencia plena del momento y la circunstancia del Allin Káusay o ‘esplendida existencia’ como buen producto del sentir y pensar equilibrados o complementariamente proporcionales. Esta es la filosofía simple de nuestra cultura andina, más difícil es practicarla, pero no es tanto cuando se aprende desde niño a no dar un solo paso en falso.

La cultura occidental ha privilegiado el ‘pensar’ desde sus orígenes en la Grecia antigua, por eso los Inkas cuando llegan los españoles los señalan como ‘yachayniyoq’, y no se equivocaron pues hasta hoy los occidentales no dejan de usar el ‘logos' y la ‘epistheme’, la razón y la ciencia como sus principales armas y “virtudes”. Pero han descuidado mucho su parte afectiva, sus sentimientos, su corazón. Para eso sirve el ‘Allin Munay’, principio Inka que señala que para vivir espléndidamente se debe ‘querer bien’, ‘amar fuerte’, saber sentir al cosmos, a la comunidad, a los semejantes y al medio circundante, a la madre natura, a la Pachamama. Imaginemos las limitaciones de un empresario capitalista, un ejecutivo gerente tratando de recordar y llevar a la práctica su curso de “inteligencia emocional”, de ‘sentir’ su ‘responsabilidad social’ para con la comunidad o su ‘responsabilidad ecológica’ para con la naturaleza... “sensiblerías arcaicas”, diría: estas debilidades emotivas pueden debilitar mis cuentas bancarias... O peor, imaginemos a los curas desde el pulpito clamando por “caridad” con los trabajadores y empleados de las empresas, o “clemencia” para los ríos y lagos contaminados…

Estos principios Inkas del ‘Allin Munay’ o ‘querer bien’, ‘sentir bien’; el ‘Allin Yachay’ o ‘pensar bien’, ‘saber bien’ y finalmente el ‘Allin Ruay’ o ‘hacer bien’, son pues los tres pilares sobre los que se construye el Allin Káusay o Sumac Káusay, término este último que tiene una connotación estética pues “Sumac” es una adjetivo que califica lo hermoso, lo bello, pero que en las culturas indígenas suele coincidir con el ‘Allin’ que es lo ‘bueno’, ‘lo espléndido’, ‘lo excelente’. Así los principios éticos, en nuestro Orden Andino coinciden plenamente con lo estético.

Desgraciadamente la cultura occidental ha privilegiado excesivamente ‘el pensar’ en sus disciplinas de conocimiento y ‘de vida’, esto como producto de su filosofía monomaniaca, que deviene de su mito de origen neoplatónico, que es la “unidad creadora”, toda su ciencia y por ende su tecnología esta condicionada al principio de que “ciencia es medir”, calculan todo bajo su medida ‘única’ que es La Razón o ‘El logos’ de su existencia, más allá de ‘su medida’ allanan cualquier otra ‘cualidad’ trascendente y tienen su máxima en el “cogito ergo sum”, el ‘pienso luego existo’ de Descartes, pensador que representa la entronización de las matemáticas en el subjetivismo o ‘individualismo’ científico y con ello la potenciación del llamado ‘plan baconiano’ del ‘saber es poder’, que significa la separación total y el dominio del sujeto sobre el objeto, que es uno de los pilares de la modernidad, en donde el “homo occidentalis” (valga el neologismo) quiere dominar a la naturaleza -y mas aun, a ‘la realidad’- a través del ‘Saber’ pretendiendo conocer ‘absolutamente’ sus características para manipularlas a través de la invención de ‘leyes’. Imaginan a la Pachamama como una gran máquina, capaz de poderse manipular y explotar sin medida ni contemplación. Esto es, sin duda alguna, lo que ha ocasionado la ruptura de los vínculos de la civilización occidental con la Pachamama.

Bajo estos conceptos se mueven, pues, los mecanismos del ‘desarrollo’ y el ‘progreso’ de occidente en los territorios indígenas que constituyen todo el continente americano o ‘nuevo mundo’ y muchos otros territorios del planeta, por esto es que son principios sumamente peligrosos no solo para los indígenas, sino para el resto de la humanidad. Presentamos estas objeciones desde nuestras culturas indígenas porque pueden servir para recuperar el “equilibrio h’ampi” del planeta, pues los indígenas creemos que ya no se trata solamente de salvar nuestras culturas y nuestros pueblos de la postergación y exclusión a la que nos han sometido por mas de cinco siglos, sino de aportar a la solución de problemas planetarios como la pobreza endémica, las guerras, el calentamiento y la inestabilidad global del clima, fenómenos humanos y naturales que ya han matado a muchos miles y que amenazará, muy pronto la existencia misma del planeta. Y no será la primera vez que esto pueda suceder por la vocación suicida de alguna cultura desequilibrada.



NOTAS:
(*) ¿Imaninantataq Sumaq Kausay?, interrogación en quechua que dice: ¿Qué significa pues, el vivir bien.

1) La palabra ‘filosofía educativa’ no la usaremos porque es disfuncional a nuestra cultura, en otra parte explicaremos esto.

2) Ver: Javier Lajo: “Qhapaq Ñan, la ruta Inka de sabiduría”, Edit. Amaro Runa-CENES, Lima 2005.


8 abr. 2015

Carabineros y derechos humanos

No entiendo muy bien eso que se dice acerca de las muertes de carabineros de que "al parecer los derechos humanos son solo para la gente de un sector". ¿Eso quiere decir que todos los carabineros son de derecha? O siendo muy generosa, ¿que todos los carabineros son de izquierda y así, efectivamente, en base a la historia de nuestro país, se cumple aquello de que se siguen violando los DDHH solo de los de ese lado? O dejando de lado el color político, ¿eso implica que el estado de Chile ha incumplido reiteradamente con su obligación de velar por los derechos humanos de carabineros pero sí lo ha hecho con los de los demás chilenos? ¿O que se ha favorecido el cuidado de ciertos grupos de uniformados por sobre otros? ¿O es que tal vez quieren decir que se garantizan los derechos humanos de los delincuentes por sobre los de la policía? Si esa fuera la intención de la frase, ¿el maltrato de obra no es considerado un delito, no se condena, como pasó con tantos crímenes que quedaron impunes hasta que los culpables murieron o se fueron a vivir al sur? ¿Se respetan más los DDHH de los delincuentes comunes que viven y mueren enfermos, hacinados o quemados en las cárceles? ¿O quizás se refieren a los de Punta Peuco?

Que no se malinterprete, por favor, los carabineros merecen todo mi respeto y admiración -cuando chica, después de querer ser monito animado mi sueño máximo era ser carabinera- porque hacen una pega de mierda por míseras chauchas (los que realmente están ahí donde las papas queman) y están todos los días poniendo en riesgo su vida. Pero creo que esa frase, que ya cae en la categoría de muletilla-meme, no tiene mucho sentido. Más aún cuando viene de personas a las que en su vida les importó la dignidad y los derechos de quienes fueron víctimas de verdaderas humillaciones, torturas, violaciones, asesinatos y desapariciones, porque, claro, necesitábamos en el futuro tener la posibilidad de comprarnos un iPhone.

Así, en buena, hay que dejar de decir eso, porque al menos a mí, que supuestamente soy "del otro lado", me preocupa profundamente el bienestar de todos los weones, sean carabineros, poetas, ingenieros y hasta carniceros. 
Con frases como esas, la discusión se polariza, se politiza y se reduce a un detalle que distrae de lo que en rigor todos queremos. Porque sí, todos los actos que atenten contra la dignidad, la seguridad y el bienestar de las personas tienen que ser condenados, social y judicialmente, desde todos los lados. 

Igual si alguien me quiere aclarar mi duda inicial sobre qué quiere decir esa frase, estoy más que feliz de escucharla.





Janiamjoum!

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