30 may. 2009

¿Verbo hechar?



El verbo echar -sí, sin hache- es como el comodín del castellano. Algo similar al ficar del portugués; no por el parecido semántico, sino por su uso común y por los diferentes significados que puede adquirir según con qué se le combine.

Echar de menos, echarse perfume, echar a perder, echar de la pega, echar en una bolsa, echar raíces, echarse un ramo, echarle llave, echar la foca... créanme, puedo seguir. Y lo mejor de todo, es que al menos en este grupo de ejemplo, no hay ninguno de los significados que pueda intercambiarse por otro.

Entonces, con tanto, TANTO uso que le damos al bendito verbo, ¿cómo es posible que todavía haya gente que escriba te hecho de menos? En verdad es re simple. Por un lado, el verbo echar, de buenas a primeras, no está tan claramente presente como verbo en el subconsciente de una persona. No es como jugar o querer o gritar, que son todos verbos que por sí solos uno ya los puede relacionar a una imagen o a una experiencia, sin necesidad de un complemento directo (como "perfume" o "la foca"), ni uno circunstancial (como "en un bolsa" o "de la pega"). 


El verbo hacer, en cambio, es un poquito más "tangible" (no tanto como jugar, claro, pero al menos más fácilmente relacionable a una acción visible), y así mucha gente confunde el echo (como la conjugación del verbo echar en primera persona singular en tiempo Presente del Modo Indicativo) con el participio del verbo hacer, hecho

Por otro lado, hay algo que se llama sobrecorrección, y que surge, me imagino, de la creencia de que las faltas ortográficas ocurren más usualmente cuando falta una letra que cuando sobra, por lo que resulta más seguro, ante la duda y el riesgo de errar, agregársela. En este caso, la hache.

¡Pero craso error, señores! El verbo hechar no existe, y el único momento en que el sonido 'e-cho' lleva hache es cuando es el participio del verbo hacer (Yo he hecho eso mil veces, por ejemplo).

De todos modos, ante la duda, es super buena opción transformar lo que se está escribiendo a la forma en infinitivo. A mí al menos no me hace mucho sentido el hacer de menos, hacer perfume, hacer a perder, hacer de la pega, hacer en una bolsa (mmm...), hacer raíces, hacerse un ramo, hacerle llave, hacer la foca. Buscándole la octava pata al gato, algunas de esas expresiones podrían tener algo de coherencia. Pero sin duda no tienen el mismo sentido de las de arriba.



En resumen, el verbo hechar no existe, así que hay que puro relajarse, olvidarse de la hache al escribir echó, echaron, echamos, echaste, echarían.... y empezar a preocuparse sólo en ese caso del hecho/echo.

Aunque dudo que la ortografía le quite el sueño a mucha gente.

27 abr. 2009

¡No pique!

Hay algunas personas que viven como los peces. Viven felices en el agua. En su transparencia eterna, en su honestidad bendita. A nadie molestan, sólo siguen el plan divino de nadar en vida, de nadar tranquilos.

Hay otra personas que viven con la caña de pescar en la mano, esperando que los peces piquen, para sacarlos de su agua dulce, para que les duela un poquito el cuerpo (qué doloroso ha de ser no poder respirar aunque sea por un par de segundos!) y luego simplemente devolverlos como si nada hubiera pasado. Es gente que detesta la claridad del agua, la inocencia del pez que nada, que no comprende el plan divino, que desearía esa alegría inerme. Es gente que no soporta la idea de ver que otros puedan disfrutar la vida simplemente porque es un regalo, y necesitan remecer el agua, para verse reflejada en ella (sentir aunque sea por un momento que también pueden formar parte de esa paz) y necesitan que al pez le duela, para que el dolor propio que acarrean con tristeza, amaine, o duela -al menos- parecido.

Pero picar no le sirve a nadie. Porque le duele al pez, y al que acarrea la caña, no se le arregla la vida, no se le amaina el dolor.

Así que si usted es un pez, ignore la temporada de pesca; no pique, por tentadora que se vea la carnada. Si usted es quien lleva la caña, déjela en casa, que pescar y devolver no le va a quitar el hambre.




(Esto se lo escribí a Lelel Silva, pero está dedicado a todo el mundo pez)


El Verdadero Perdón


Hoy día Diosito me mandó una señal super grande. Con mi prima, en verdad ayer. Me invitó a dejar de lado el odio (aunque sea mucho más fácil olvidarse del que se ama si se le odia), para comprender el dolor de un corazoncito que alguien alguna vez destruyó. Y aunque no hay justificación para que me hayan tratado como me trataron, hoy entiendo que eso viene sin intención. Que a él nadie le enseñó que habría alguien en el mundo que lo amaría por ser él y sólo él, que alguien lo necesitaría por ser él y sólo él. No un auto, no una invitación a comer, no una clase de matemáticas. Hoy entiendo que estar solo tanto tiempo lo ha hecho creer que la única manera de que alguien lo ame es haciendo que ese alguien se sienta inferior. Si él supiera que el amor es tan simple, y que somos tantas las que lo hemos amado no por eso, sino por todo lo demás. Por su sonrisa, por su alegría, su caballerosidad, su formalidad... por todo aquello que él trata de potenciar para ocultar ese dolor tan tan grande que lleva dentro, de sentir que nadie lo amará, que nadie lo necesita. Si él supiera que lo que me alejó de él fue precisamente lo que hacía para tratar de mantenerme cerca. Si alguna vez se hubiera dado cuenta de que yo era distinta, y que había llegado para quedarme, para amarlo, cuidarlo y caminar a su lado. Si hubiera dejado de lado la muralla una sola vez, una vez siquiera, pero de verdad... si no me hubiera culpado a mí de todo lo que de él mismo odiaba. Si los ataques hacia sí mismo no me los hubiera regalado a mí...
Sólo espero que Dios lo cuide porque yo ya me rendí. Y es que elegir entre mi felicidad y la de él ha sido lo más difícil que he tenido que hacer. Pero ya escogí.


6 de noviembre de 2004



23 abr. 2009

Cómo ser profesora y no morir en el intento #1

Con esto basta, se los juro:




Yupi!

Hoy día me desperté y puse todos los platos sucios en la máquina. Esperé que se lavaran, los guardé limpiecitos y puse los nuevos sucios. Cociné arroz y tortilla de atún. Limpié la cajita de las gatitas. Armé todo el computador antiguo porque el de mi mamá se le apaga, pobrecita. Ordené cada uno de los cables, limpié la pantalla, logré hacer que funcionara internet y wifi al mismo tiempo. Organicé mis cartolas antiguas y puse en una caja la ropa que ya no uso.

Llegó mi mamá a la casa y se enojó porque no hice la cama de la pieza de atrás del lavadero.


22 abr. 2009

the humanity

me da vergüenza formar parte de la misma galaxia que tú.

Janiamjoum!

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