15 abr. 2014

Capricornio

¿Qué le pasa a una persona si uno piensa demasiado en ella?
¿Se le escapan algunas células?
¿Se queda sin aroma?
¿Se le borran las pecas?
¿Se le pierden las llaves?

¿Qué pasa con todos esos tejidos que se movilizan de un ser a otro? ¿De uno inconsciente a otro absorbente? ¿De un cuerpo inadvertido a una mente hambrienta?
¿Dónde van a parar las llaves, las pecas, el aroma, las células?

¿Así es como nace el cáncer?



11 abr. 2014

Déjennos vivir como queramos

Déjennos vivir como queramos. Déjennos reír si queremos reír, descansar si estamos cansados, renunciar a la pega si ya no la queremos. Déjennos tomarnos un día entero libre solo por mirar el cielo, por tomarnos un helado, por escuchar un par de pájaros en medio de una ciudad ruidosa. Déjennos tener eso y quédense con la culpa, esa no la queremos. Déjennos quedarnos en la cama hasta las 3 de la tarde el domingo, con pijama, chascones, dejando migas en el plumón. No lavar los platos todos los días, no hacer el aseo a cada momento, y no sentirnos sucios e irresponsables. Es domingo. Déjennos no producir por un día, no generar ganancias por dos semanas, no desangrarnos por 7 pesos más, y aun así sentirnos valiosos. Déjennos tener fe en la vida, saber que uno no es víctima de las consecuencias, sino dueño de sus decisiones. Déjennos no correr para llegar a la pega, correr para que se termine el día, correr para volver a la casa. Déjennos disfrutar el tiempo sin sentir que estamos perdiendo el tiempo. Déjennos llorar por amores no correspondidos, por planes que no logramos, por personas que se fueron. Algún día vamos a parar, pero ahora queremos llorar. Déjennos amar a nuestras mascotas con el alma o fascinarnos con las nubes, deleitarnos con las hojas crujientes del otoño o jugar a la pinta el jueves. Déjennos escuchar la música que se nos plazca, comer la comida que nos gusta, ver 164 veces la misma película, leer 32 veces el mismo libro. Déjennos indignarnos con las injusticias, déjennos compartir esa indignación con la palabra. Dejen que llevemos esa indignación a la acción. Déjennos no querer tener contrato indefinido en una oficina gris, escoger viajar por todo el mundo y gastarnos nuestros ahorros, o dedicar la vida al fútbol. Déjennos ser cantantes o peluqueros o reggaetoneros o dueñas de casa. Déjennos hacer todo eso sin catalogarnos ni etiquetarnos ni juzgarnos. Nosotros los dejamos ser infelices y ni siquiera nos metemos.




Janiamjoum!

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