3 jul. 2014

La subversión de Berríos



Después de los maravillosos y esperanzadores dichos de Felipe Berríos en el programa El Informante, era imposible que no saltaran varios monos a pedir la cabeza del cura rebelde (muchos deben querer cambiar el "rebelde" por "comunacho" o "roto", pero como es medio rubiecito, cagaron con ese apelativo).

La agrupación Acción Familia (a cuya newsletter estoy suscrita hace años ni me acuerdo por qué -tal vez porque creí, erróneamente, que serían fieles mensajeros de la palabra de Jesucristo-), ya comenzó su campañita de persecución, a través de una carta que llegó a mi mail y que busca conseguir firmas para dirigirse al Nuncio Apostólico y al Provincial Jesuita.

Leí la carta, con la pequeña ilusión de que el título, "¡Ay de aquel que escandalice!", tuviera una connotación positiva, considerando que uno de los mayores escandolosos en la historia de la humanidad ha sido Jesucristo. Sin embargo, me encontré con que parten por culpar al cura de "aprovecharse de la investidura sacerdotal para predicar el error". Primero, me parece tan curioso que solo ahora esto del "aprovechamiento" sea preocupante, cuando se han cometido tantas atrocidades precisamente bajo el amparo de la autoridad que supone ser eclesiástico. ¿Cuántos abusos sexuales se han pasado por alto gracias a la sotana? ¿Cuántos sacerdotes han avalado y defendido asesinatos? ¿Cuántas bendiciones han recibido prácticas que no tienen ni una relación con la Biblia?

Segundo, me pierdo en eso de que predica una equivocación. ¿Cuál es el error al que el Padre Berríos está llamando? ¿A amar? ¿A incluir? Porque, claro, el Génesis indica, como bien lo dice la carta, "Varón y hembra los creó", y no "Heterosexuales los creó". Y en Lucas 10:27 tenemos un revolucionario "Amarás a tu prójimo como a ti mismo", pero yo no me acuerdo del apéndice que lee: "a no ser que sea homosexual".

No sé si quiero seguir refiriéndome a la minucia de la carta. Me pongo malgenio y me tiritan las manos, entonces me cuesta teclear. Es, en definitiva, un llamado a oprimir a un real mensajero de Jesús, tomando la Biblia como fundamento, con interpretaciones muy convenientes para sostener una política de odio y segregación.

¿Estaría feliz Jesucristo viendo a grupos como estos que quieren castigar y excluir a personas que vienen con un mensaje de amor? ¿La palabra de Jesús, que dicen tan fielmente seguir, es la de odiar al que es distinto a uno?, ¿eliminar al que no se atiene a las reglas?, ¿prohibir manifestaciones de inclusión y respeto?

De hecho, si pudiéramos hacer un paralelo, una de las pocas personas que ha vivido la vida de manera valiente, transgrediendo las reglas del momento, haciendo enojar a las autoridades, respetando, incluyendo e incluso amando a las "lacras" de la sociedad (tal como lo hizo Jesús), es el Padre Berríos. Así que pueden perseguirlo todo lo que quieran, y llamarlo rebelde e irresponsable (tal como llamaron a Jesús), porque su mensaje (tal como el de Jesús), va a trascender todo eso.

Por este tipo provocaciones es que me da cada vez más vergüenza hacerme llamar católica. Estoy segura de que a mucha gente le pasa lo mismo; he ahí gran parte de la crisis que vive la Iglesia. Y si pudiera decirle algo a estos grupos es que dejen de destruirla, por favor.



*Yo ya escribí gran parte de esto en la sección de comentarios del sitio de Acción Familia. Obviamente, mis opiniones no lograron "la aprobación del administrador", y es solo por eso que decidí escribirlo acá. Si alguien opina parecido a mí, le agradecería que comentara en la página de AF, tal vez sus ideas sí sean aprobadas. Gracias.





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