13 nov. 2012

VIAJAR | 5 razones para no ir a Bolivia




1. El tránsito. Si usted es urgido por la situación vehicular como yo, en La Paz se va a volver loco. Creo que en los 5 días que estuve dando vueltas por todos lados vi dos semáforos (y no recuerdo ningún signo PARE); hay calles de una sola pista que, curiosamente, son de doble sentido; y el peatón tiene cero preferencia, es más, es como una molestia para el conductor -lógico porque tampoco hay mucha vereda-. Y obviamente todo lo que no está resuelto por métodos tradicionales, el boliviano lo resuelve con la bocina. Estrés.

2. Las edificaciones sin terminar. Hay millones y millones, en todas partes, de todos los tipos. Es como si empezaran ultra embalados, y al llegar al techo se les acaba la energía. O los materiales. O nadie les quiso pagar los tijerales, no sé. Al principio asumí que era una ciudad en evolución, pero según lo que nos explicaron al final del viaje, todo el mundo deja las casas sin techo o los edificios con su último piso inconcluso para evitar pagar los impuestos.







3. El baño. Creo que en todo mi viaje, estuve en un baño donde me sentí cómoda. No es que yo sea una princesa, pero uno necesita al menos un lugar donde poder sentarse de vez en cuando sin pensar que va a salir un monstruo a comerte el poto o que el olor te va a hacer convertirte en Hulk.


Instrucciones de uso del baño.

4. El polvo. Hay polvo en todas partes, pero donde es más terrible (y se siente, y molesta) es en el viaje de doce horas por un camino de tierra desde La Paz a Uyuni. No hay pañuelo ni bufanda que aguante, y después sonarse es una experiencia semi dolorosa . Uno va con ganas de respirar aire no-santiaguino, y al final tampoco es mucha la pureza que uno encuentra.

5. La comida al aire libre. No tengo ni un problema con que se venda comida en la calle -de hecho es harto bueno- pero ver el yoghurt y la mayonesa a temperatura ambiente debajo del sol de La Paz me da como tifus visual.

Persona apunada con cara de poto en Bolivia.

Bonus track: La cuchara. No para comer precisamente: el corazón a mí se me fue a las pailas. Este es un país en diagonal, uno o va de bajada o de subida, como que no hubiera planicies nunca. Estuve los 11 días sintiéndome como un cincuentón bueno pa'l cigarro y el choripán, que juega un partido al mes y va con todo a meter el gol. Como al borde del ataque cardíaco así.

El país en diagonal.

*Pero no todo es tan malo. Las razones para sí ir, aquí.


2 comentarios:

FRANCISCA RODRIGUEZ dijo...

juajajaja todo cierto!
Quizás habría que añadir, además, el no muy rico espectáculo visual de ver miles de fetos de llamas colgados en las vitrinas de los puestitos artesanales, que según la tradición traen buena suerte.

patiotaiza dijo...

Cierto, MariFran! Un detalle no menor que había olvidado. Habrá que hacer un 5 razones versión 2!

Janiamjoum!

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